De un andén al otro
Logroño (La Rioja). A los usuarios de autobuses urbanos de Logroño seguro que les suena su rostro cubierto con una frondosa barba, pero muchos no sabrán cuál es su nombre. Se trata de Antonio Irigoyen, que cumplió ayer 28 años llevando a los logroñeses y visitantes de un punto a otro de la ciudad. Cuando Antonio comenzó en el oficio, las cosas eran muy diferentes. La plantilla de autobuseros de Logroño apenas la formaban treinta personas, y ahora son más de cien. «En mis inicios éramos como una familia, ahora, sin embargo, somos una gran empresa e incluso hay compañeros míos que ni conozco», admite.
En aquellos primeros años, Irigoyen tenía que viajar junto con un cobrador, figura desaparecida con el paso del tiempo, mientras que ahora él es el encargado de entregar los céntimos sobrantes a los viajeros. Antonio aún recuerda su primer trayecto en la ciudad, en el que se quedó sin frenos en avenida de Navarra, aunque logró sacar adelante la situación sin demasiados problemas. «Resulta muy difícil que esas cosas ocurran hoy en día, ya que ahora mismo tenemos una de las mejores flotas de autobús de España», explica.
